Julio del 2005
Publicado en Reflexiones el 30 de Julio, 2005, 1:39
por Yo Soletina
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Básicamente por que me excita. Lo conté hace tiempo en un cuentecillo un poco exagerado, o quizás no, que titulé "Soletina es una zorra", que puede encontrarse junto al resto de mis relatos en la web de "Todo Relatos" .
En realidad es sencillo, cualquiera que haya dedicado un rato a escribir una fantasía erótica o, cómo es el caso de las que yo suelo escribir, abiertamente pornográfica, lo comprenderá enseguida: solo por el hecho mismo de tomarse el tiempo necesario para plasmarla "negro sobre blanco", habrá experimentado la enorme excitación, la ansiedad que produce sentir cómo las ideas van tomando vida propia y transformándose en palabras.
Soletina, mi alter ego, se permite vivir una vida virtual, compuesta tan solo de ideas y palabras; me permite experimentar todas aquellas experiencias que realmente no deseo, y que solo vivo en el papel sin inhibición ninguna.
Hace años me preguntaba si en realidad esa vida de desenfreno sexual era realmente la que deseaba, y me encontraba por tanto inmersa en un mundo de represiones que me impedía realizarme. Después de darle vueltas pude concluir que no. No la deseo. La verdad es que vivo cómodamente una existencia muelle, dedicándome a un trabajo que en buena medida me gusta, manteniendo una relación social convencional y discreta. Y es la vida que quiero vivir.
Lo otro, los cuentos de Soletina, me gustan cómo cuentos. Me sirven para excitarme, para evadirme cuando deseo escapar por unas horas de esta cotidianeidad tan cómoda, y me excitan: primero cuando siento la tensión de escribirlos; cuando permito fluir a las palabras sin el menor recato y me siento humedecer al deslizarlas lentamente sobre este papel tan virtual cómo mi propio fantasear; después, cuando pienso que en cualquier lugar del mundo, es muy probable que alguién esté leyéndolos, excitándose con ellos; adoro pensar que podría suceder que ahora, a cientos, quizás miles de kilómetros, una o varias personas estén acariciándose leyendo el cuento que yo escribí, el mismo que seguramente me llevó a acariciarme mientras lo hacía.
Esa segunda parte, la excitación de los demás, me fascina. Mis cuentos han sido vistos más de ciento doce mil veces. Me pregunto cuantos de esos posibles lectores los han leído con sus pollas en la mano, deslizándolas unos despacio, otros deprisa, ansiosamente, y han dedicado sus poluciones solitarias a personajes que en cierto modo no son si no facetas más o menos ocultas de mí misma. Casi es cómo si yo misma hubiese manipulado sus sexos, cómo si hubieran derramado su esperma sobre mis pensamientos, cómo si hubieran cubierto mi imaginación de toneladas de esperma denso y templado.
La misma sencilla idea, me causa en este rato que dedico a repensarla un estado delicioso de ansiedad que se bien cómo terminará: conmigo misma acariciándome en honor de mis lectores, cerrando de ese modo un círculo vicioso, o virtuoso, que comienza en mis deseos secretos, recorre el mundo entero, y termina de nuevo en mis deseos. Un círculo de gemidos y discretos orgasmos solitarios que me parece exquisito.
Esta tarde estuve escribiendo en el que seguramente será mi próximo cuentecillo. Todavía no se cómo va a llamarse; los personajes ni siquiera están desnudos; y la mera anticipación de lo que vendrá, ya sirve para causarme ese rebullir de sangre que me encanta.
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Publicado en Solo Imágenes el 29 de Julio, 2005, 19:20
por Yo Soletina
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Empezaron siendo coquetas modelos pintadas para los calendarios atrevidos a mediados del Siglo XX, con las faldas levantadas por el viento o, sencillamente, fumando en boquilla con aire displicente y sensual. Después se han tornado más osadas cada vez para adaptarse a los tiempos. Por eso hoy en día sobreviven.
Por cierto: siempre me digo que debo advertiros de que los dibujos que voy poniendo están disponibles en mi album (seguid el enlace "Mi colección de dibus" a la derecha) a su tamaño natural, por si alguien quiere guardarlos.
   
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Publicado en Otros Cuadernos el 25 de Julio, 2005, 20:00
por Yo Soletina
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Buscando por entre las páginas que me enlazan, me encuentro con esta llamada Cama de Casal, que os va a gustar: inteligente, entre despreocupada y lúdica al tiempo que llena de sensibilidad artística y lascivia.
Y navegando por entre sus enlaces, aparece Nós e o sexo, terriblemente prometedora.
Asi que: ¡a repasar el portugués, que merece la pena!
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Publicado en Reflexiones el 25 de Julio, 2005, 19:37
por Yo Soletina
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Completamente fuera de contexto, lo se. Incluso supongo que resultará decepcionante para muchos de quienes nos visitan encontrar aquí este comentario, pero no sería consecuente si no utilizo los medios de que dispongo para difundir lo que tanto me preocupa.
Nuestro sistema de libertades peligra: quién decida visitar Gran Bretaña debe saber que parece haber allí un grupo reducido, pero peligroso, de terroristas integristas islámicos dispuestos a atentar contra su vida. Y debe saber también, que la policía de aquel país ha recibido orden de su gobierno de ejecutar sumariamente en la calle a los sospechosos de terrorismo.
De modo que, si es Usted moreno, o tiene barba, o procede de un país cuyo clima pueda inducirle a abrigarse más de lo que un policía inglés considere razonable, debe evitar visitarlo, puesto que se encuentra en la lista de aquellos a quienes el gobierno británico ha ordenado abatir mediante disparos en la cabeza, dado que en cualquier otro lugar del cuerpo no se evitaría el peligro de que hiciera estallar la presumible bomba que aloja usted en su cuerpo.
A esto hay que sumar la práctica ya generalizada de la violación sistemática del secreto de las comunicaciones: cualquier policía europea ha adquirido el derecho de interceptar sus llamadas de teléfono móvil, su correo electrónico, o cualquier otra forma de comunicación.
Hasta hace poco, la idea de que el gobierno de los Estados Unidos pudiera vulnerar impunemente los derechos humanos en Guantánamo o Abu Graib en aras de la seguridad (que nunca ha sido tan incierta cómo desde entonces) resultaba insoportable. Ahora le toca a Europa subirse al carro del recorte de los derechos de sus ciudadanos.
De repente, nuestro continente, que fue bastión de la libertad, empieza a convertirse en una dictadura con elecciones. Nuestro sistema de libertades está siendo sacrificado a una supuesta mejora en nuestra seguridad que, no nos engañemos, no se logrará mediante el recorte de nuestras garantías y derechos. Incluso, aunque se lograra, el precio pagado resultaría intolerable.
Definitivamente, los terroristas que tienen por objetivo imponernos la quiebra de nuestro sistema lo están consiguiendo, y los gobiernos europeos, encabezados por el que preside Tony Blair, se han constituido en sus cómplices.
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Publicado en General el 24 de Julio, 2005, 1:37
por Yo Soletina
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Dos semanas de SexLog. Dos semanas estupendas, sintiéndome un poco zorra y un poco voz que resuena y que (me encanta) es escuchada.
1500 páginas vistas. No sé cuantas personas han visto 1500 páginas de este sitio que empecé a hacer jugando, y en el que llevo jugando dos semanas.
Me pregunto qué pensarán; qué pensaréis cuando andáis por aquí leyendo lo que escribo, bajándoos los dibus...
Claro, no se nada de vosotros: ignoro cuantos sois chicos y cuantas chicas (aunque intuyo que habrá más de los primeros), si os gusta, os parece divertido, interesante, o estúpido lo que escribo...
Es una sensación extraña, una especie de gritar en el vacío de un eco sin respuestas. Me gusta.
A todos: gracias por venir.
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Publicado en Fantasías el 24 de Julio, 2005, 0:58
por Yo Soletina
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Bueno, fue una semana intensa, y culminó de modo indeseable con una inesprada avalancha de trabajo inmensa, urgente e inaplazable, de esas que de pronto lo trastornan todo y te dejan sin dormir, víctima de un agotamiento patológico.
Pero ya hoy he descansado, he dormido desde tarde hasta tarde, es de noche, estoy desvelada, y tengo ganas de contaros una fantasía más.
Esta es sencilla, muy elemental: se trata tan solo del mito del hombre negro. Me gusta imaginarme en manos de uno, quizás de varios hombres negros enormes, musculosos, armados de pollas descomunales.
Es una fantasía de urgencia, netamente fisiológica, sin preámbulos ni prólogos, tan solo sexo sin más: son bellos, de facciones muy marcadas; hace calor, mucho calor, y sus pieles brillan oscuras e invitadoras. Estoy entre ellos, que juegan conmigo manejándome sin dificultad, y yo floto cómo embriagada, dejándome hacer y buscando con las manos sus pollas inmensas, que me asustan al tiempo que me excitan, despertándome un deseo incontrolable teñido de temores incapaces de hacerme precavida.
Me tocan con sus manos oscuras y fuertes; las veo resaltar sobre el blanco claro de la piel. Me toman. Me siento desgarrada, incapaz de acoger tales instrumentos que, sin embargo, empujan empeñándose en entrar.
Pueden levantarme en volandas, ponerme donde desean, y lo hacen continuamente, sin disputas entre ellos. De pronto estoy sentada sobre uno cuando otro me lleva hacia él, me tumba en el suelo y me taladra. Me duele, tengo que esforzarme para albergarlas en mi coño y siento miedo de romperme, pero separo más y más las piernas y elevo la pelvis queriendo sentirlas. Me dilatan hasta que siento incluso resbalando en mi interior cada rugosidad de sus pollas descabelladas.
Mis manos, mientras tanto, se agarran a las otras; trato en vano de tragármelas, y mis mandíbulas parecen ir a partirse para apenas poder albergar el extremo sintiéndome ahogar. Pero las quiero, las deseo, ejercen una fascinación brutal, casi autodestructiva , y me dejo llevar entre gemidos; les insulto, y tan solo recibo por respuesta una nueva penetración brutal, un nuevo golpe que empuja una nueva polla hasta romperme. Siento su respiración en mi cara y clavo las uñas en su pecho sudoroso y duro.
Les deseo. Deseo sentirme rota por esas enormes vergas. De pronto estoy sentada de nuevo sobre uno, aterrorizada casi, sabiendo que va a suceder. Mi cerebro me dice que lo impida, que no será posible, mientras mi cuerpo quiere más. Y grito:
- ¡¡¡Vamos, cabrón!!! ¿Qué estás esperando?
Y me inclino sobre el pecho tan duro, busco con mis labios, con mis manos, las dos que hay frente a mi mientras me rompe. Una polla enorme perfora mi culo lenta y trabajosamente. Resoplo; mis chillidos se ahogan en la sordina inmensa que pugna por hundirse en mi garganta; se me saltan las lágrimas hasta que siento su pelvis apoyándose en mis nalgas. Está toda. Están las dos moviéndoseme dentro, y acaricio, chupo. Estoy emparedada entre dos hombres inmensos que entran y salen de mi destrozándome, dándome más placer del que nunca haya sentido. Me parece que no podré ni respirar, y el ritmo de sus embates se acentúa más y más cada vez, dilatándome hasta extremos imposibles.
De repente comienzan a estallar en una sucesión inacabable. Siento el esperma caliente en mi carganta, en mi culo, en mi coño que arde, salpicándome en la cara. Me corro interminablemente en medio de un mar de esperma sincopado que me envuelve, que mana de ellos y de mi por donde puede.
Es fácil, es rápida, es un pensamiento eficaz. Me gusta.
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Publicado en General el 19 de Julio, 2005, 19:59
por Yo Soletina
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Tenía que pasar: parece que mi vocación de escribir cada día se ha ido mitigando con el tiempo (no está mal, casi me dura diez días). Suelo plantearme metas elevadas, que después voy reduciendo, para mi tiempo libre, cómo si no supiera perfectamente que en mi tiempo libre terminaré haciendo lo que me venga en gana.
Bueno, así son las cosas: firme decisión de tomármelo con calma. Probablemente de esta manera no terminaré tan harta que lo deje cualquier día (en cualquier caso, algún día habrá que dejarlo).
Me encontré con otra página que me enlaza. Esta vez se trata de Diario de un erotómano" Creo que os gustará: tiene poemas (muy sensuales), bellas fotos, algunos dibus Hentai, y reflexiones interesantes.
Me encanta encontrar vestigios que indican que alguién me leyó, que anduvo por aquí rebuscando.
Y unos dibus: hoy de Futurama. Futurama me encanta, es una serie excelente de dibus animados del mismo autor que los Simpson, y goza también de una crítica muy irónica e inteligente de nuestra sociedad. Además, algunos de los personajes son gente verdaderamente guapa.
 
Sobre esta serie también hay un montón de dibus de TRAM PARARAM. Tengo unos cuantos que ya iré poniendo, pero sigo interesada en que alguién me cuente qué ha sido de su página. Esa es una de las penitas que tengo con la página, la escasez de interacción con vostros/as. Supongo que es cuestión de tiempo, pero cómo soy impaciente por naturaleza, todos los días entro, por poco tiempo que tenga, para ver si ha habido suerte, y me llevo un alegrón cuando me encuentro un "recuerdo" de alguién.< font="" /> 
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Publicado en Otros Cuadernos el 17 de Julio, 2005, 11:24
por Yo Soletina
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La página de Miriam es una mina. Navego por entre sus enlaces y me encuentro con otra que se llama "10 experiencias" donde, mira tu por donde, hay una cita a mi SexLog.
La página no tiene desperdicio: una muchacha cuyo nombre todavía no he encontrado, se propone tener una serie de 10 experiencias sexuales que irá contando a medida que se produzcan.
Es bonita, con un diseño muy elegante, y la narración de sus avances es ligera, natural y muy muy excitante.
Os va a gustar.
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Publicado en Fantasías el 17 de Julio, 2005, 1:51
por Yo Soletina
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Supongo que es consecuencia de esa condición de adoradora fálica que me achaco en el artículo anterior, no lo se, pero el hecho es que son los términos en que con frecuencia planteo en mis fantasías una experiencia lésbica.
La historia suele ser sencilla, similar, aunque menos elaborada, a la que cuento en "Jazmines en el pelo": de alguna manera me encuentro en un bar con una mujer que despierta mi deseo. Nunca tuve una experiencia lésbica, de hecho ni siquiera me plantee seriamente la posibilidad de tenerla, pero el caso es que ella me excita, quiero que me tome.
Es dulce, muy dulce y femenina. Tiene el cabello negro, largo y brillante, y sus labios carnales invitan a morderla. De algún modo parece ejercer una poderosa influencia sobre mi, y soy incapaz de negarme cuando me propone acompañarla a su casa.
Resulta divertida, ingeniosa. Hago cuanto me indica respondiendo tan solo a su extraño poder de convicción, al tono dulce en que me sugiere cualquier cosa, que hace parecer que la única reacción lógica a s us palabras es obedecerla.
Nos sentamos en un sofá azul aterciopelado y cómodo, las copas aparecen en la mesa baja en el centro de la alfombra sin que nadie tenga que tomarse la molestia de servirlas. Siento vergüenza, pudor quizás, pero dejo que sus labios jugueteen con los míos y sus manos se deslicen bajo mi blusa buscando. Mis pezones duros parecen estar llamándola, suplican que los pellizque, y mis propias manos se enredan en sus senos amorosos y suaves.
Estoy desnuda frente a ella que permanece vestida sonriendo. Mi coño empapado se abre, los labios se separan anhelándola. Se despoja lentamente de su ropa sin dejar de mirarme ni un momento con ese brillo acogedor en los ojos de color de miel oscura.
La deseo. Deseo sus pezones oscuros, su piel dorada que dibuja las siluetas de los senos tan blancos realzándolos; deseo morderlos. Pero carezco de voluntad para levantarme. Solo puedo permanecer allí, extendida en el asiento mullido esperando.
De repente aparece su sexo frente a mi. Su polla enorme desafiándome, y en su mirada un destello de reto orgulloso. Gimo al verla. Suplico.
- Fóllame, por favor, fóllame.
Solo pienso en tenerla. Cuando la acerca a mis labios la engullo con un ansia enloquecida y febril. La devoro ansiosamente. Siento una urgencia extrema por sentirla reventando en mi garganta y la succiono con prisa. Mi coño se derrite, tengo un escalofrío permanente recorriéndome la espalda. La quiero, quiero tenerla de todas las maneras.
Y lo hace. Parece adivinarme y se deja venir. Late en el fondo de mi boca manándose a chorros, derramándose golpe a golpe. Bebo su esperma con ansia, me corro sin tocarme, tan s olo sintiendo el estallido sincopado en la garganta y escuchando el ronquido amoroso, el gemido tan dulce que se escapa entre sus labios.
No se detiene, no se ablanda, no se para. Ni siquiera se cómo se introduce entre mis piernas. Solo se que está ahí, y que muevo las caderas buscando más contacto con esa polla mágica, que mis manos se aferran a sus senos, que son suaves, y que muerdo sus labios cómo si quisiera devorarla.
Y ya no puedo dejar de correrme ni un instante. Me derrito con mi amante entre las piernas sin sentirme extraña ni siquiera un instante.
Me toma sin parar. Chillo cuando siento que la clava entre msi nalgas mientras sus dedos juguetean en mi sexo arrancándome un sinfín de gemidos. Casi lloro. Nos corremos sin parar. En mi cerebro hay un solo orgasmo permanente y su polla estalla cada poco salpicándome, llenándome de semen cálido e insípido, de semen viscoso que me cubre y fluye de mi por doquier....
Administro el ritmo de mi suño en duermevela hasta que estallo gimoteando sola en mi cama casi sintiendo la presencia imaginaria de mi amante tan dulce y tan...
Otras veces soy yo quién tiene un falo, pero eso... eso será en otra fantasía.
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Publicado en Reflexiones el 15 de Julio, 2005, 0:43
por Yo Soletina
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Falo, polla, pene, rabo, miembro, pija, cipote, verga, vergajo, cimbel, carajo, badajo, picha, tranca, chorra, horma...
Mil formas de llamar a un solo objeto de culto:
Los hombres lo adoran. Personalizan su hombría misma en ese escueto apéndice; lo exhiben imaginariamente cómo arma que debe permitirles ocupar su lugar en un universo imaginario donde quién no merece consideración en lo que dice es que "les va a comer la polla", o cuando una mujer les resulta apetecible, o, por el contrario, les molesta sin que tengan el poder de imponerle su opinión, es que "a esa le daba yo un buen pollazo". La polla parece ser el arma, la panacea, la solución a los problemas, el símbolo de la honra y el rebelde amigo a quién hay que saciar a toda costa o, por lo menos, aparentar que se le sacia o que se tiene un deseo terrible de hacerlo siempre y en cualquier circunstancia.
Se trata sin duda de un atavismo, un residuo ancestral que heredamos del tiempo en que la progenie garantizaba el bienestar en la vejez, la supervivencia de la tribu, pero es un hecho cierto que se mantiene constituyendo aún hoy un rasgo esencial, con mayor o menor intensidad, de cualquier cultura viva, y podemos observarlo en fiestas orientales donde se le rinde culto explícito, en nuestras conversaciones cotidianas, o en el arte, sin necesidad de recurrir a las abundantes alusiones simbólicas más o menos indirectas que encontramos en casi cualquier festividad.
La pregunta subsiguiente, o una de ellas, no voy a arrogarme ahora el poder de decidirlo, es ¿y eso es malo?
Supongo que, cómo cualquier atavismo, es malo, bueno o indiferente dependiendo de la importancia real que le concedamos en nuestras decisiones, de la intensidad con que condicione nuestras opiniones, nuestras decisiones, o nuestra percepción de la realidad.
A mi me gusta. La adoración al falo constituye una parte esencial de mi sexualidad. El falo es la parte fundamental de mi deseo, de mi imaginario; adoro verlo, tocarlo, chuparlo, sentir que se desliza dentro, que bombea en mi interior latiendo. Cuando me siento observada en el trabajo, o en las cañas, especialmente durante el verano, cuando el calor permite mostrar más piel, y más brillante, si no estoy agobiada por alguna otra preocupación, procuro sin excesos resultar más atractiva, y disfruto ojeando de refilón la inflamación que causa mi forma de vestir, de moverme, o la naturalidad con que dejo que se dibujen mis formas bajo el vestido. Me excita intuirlo, y mucho más constatarlo cuando se manifiesta en el abultamiento disimulado bajo el pantalón de un compañero de trabajo o del circunstancial vecino en la barra de un bar. Creo que se manifiesta casi en cualquier cuentecillo de los que he escrito hasta ahora, aunque quizás sea en "Sin preámbulos" donde con mayor claridad pueda apreciarse.
Sin embargo, define tan solo mi rol sexual cuando lo deseo, no me lleva a profesar un respeto reverencial hacia cualquiera que ostente una polla en mi presencia, no define mi posición en las relaciones laborales, ni en mi matrimonio. Es mi atavismo, y lo asumo cómo parte de mi ser, probablemente cómo resultado de la cultura en cuyo seno me he formado, eso no me importa, pero nunca he permitido que mi "fijación fálica" influya en mis decisiones, ni he consentido, cuando estaba en condiciones de impedirlo, que la de nadie trascienda en decisiones que me afectan, o que puedan afectar a cualquier otro u otra. No es, por tanto, malo para mi, al menos en cuanto depende de mi. La padezco (prefiero pensar que gozo de ella) pero mi "falofilia" no me causa daño alguno.
También se que no siempre es así: he conocido a hombres que me despreciaban por el mero hecho de no tenerlo, y a mujeres que parecían asumir que su carencia les colocaba en una situación de inferioridad respecto a otros. Es evidente que nuestras sociedades aún padecen consecuencias negativas de su adoración mitológica hacia un mínimo apéndice, y una lástima pensar que herramienta tan útil y capaz de proporcionar satisfacción pueda convertirse en un arma de nefastas consecuencias, en una enfermedad mental, o en el lastre terrible que mujeres y hombres de todo el mundo arrastran impidiéndoles desarrollar sus vidas y sus relaciones con normalidad, pero, al fin y al cabo, eso mismo sucede con los cuchillos, los destornilladores o las hachas: son prácticos y buenos cuando no se utilizan para el mal.
Sed buenos, chicos.
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Publicado en General el 14 de Julio, 2005, 0:05
por Yo Soletina
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Ya me cargué el artículo (¿se llamarán artículos?) cuando llevaba un cuarto de hora escribiendo. Me voy a tener que aprender lo de guardar el borrador, o de lo contrario acabaré por odiar este invento.
Estaba escribiendo una fantasía sobre transexuales, pero la perdí al actualizar o qué se yo qué cosa habré hecho, y ahora se ha hecho tarde, de manera que volveré a poner unos dibus y dejaremos para mañana el resto. No es la primera vez que me pasa; ya sucedió antes con la fantasía anterior. Va a resultar que, además del hombre, también la mujer puede ser animal de tropezar mucho en la misma piedra.
Ahora que viene el fin de semana supongo que andaré mejor de tiempo que estos dos últimos días, por que me temo que si voy abandonando el SexLog desde el principio, supongo que los lectores acabarán pasando de mi.
Por cierto, y hablando de lectores: no se si ayer o antesdeayer (el tiempo no es la dimensión en que mejor me desenvuelvo) estuve visitando un blog que se llama Yo Puta. Me pareció un sitio estupendo, escrito por una chica que se llama Miriam, que tiene el don de escribir en un tono muy franco y natural, con la cabeza muy b ien amueblada. Resulta que, cómo me había gustado, se me ocurrió poner un enlace a su página, y al parecer esto de los BLogs tiene el don de avisar cuando te enlazan, y fue tan amable de publicar un comentario muy halagüeño en su sitio sobre este que ha tenido cómo consecuencia un número inusitado de visitas en el día de hoy.
Me encanta la gente amable. El mundo sería mejor si todo el mundo fuera amable. Y también me encanta, y siempre me sorprende, cuando escribo algo y alguién lo lee. Es una dulce sensación extraña.
Bueno, ya termino, que me puse a escribir un comentario breve por que no tenía tiempo, y al final va a resultar que antes hubiera acabado reescribiendo mi fantasía transexual.
Sed buenosy contadmealgo.
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Publicado en Solo Imágenes el 13 de Julio, 2005, 0:07
por Yo Soletina
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Hoy no se me ocurre gran cosa que decir, pero no quiero faltar a la cita cuando hace solo cinco días que empecé (tiempo habrá) así que voy sencillamente a colgar unos cuantos dibus que encontré hace unos días. Son preciosos.
   
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Publicado en Reflexiones el 12 de Julio, 2005, 20:14
por Yo Soletina
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A muchas de vosotras, lo se, os desagrada. Al menos se que desagrada a muchas de mis amigas. Sin embargo a mi...
No es que me guste cómo sabe. Es insípido, no resulta un manjar, desde luego. Más bien se trata de lo que significa.
A mi me gusta ser deseada. Claro, cómo a ti, ya imagino. Pero en mi caso, creo que es la razón por la que me gusta el esperma.
Verás: con frecuencia renuncio a ser penetrada. Incluso renuncio a ser acariciada a cambio del placer de sentirme una diosa.
Acaricio arrodillada entre sus piernas su polla que, con poco, adquiere la consistencia que adoro, que me indica que despierto su deseo. No quiero que me toque; no quiero que haga nada. Solo que me desee, que se rinda.
La recorro despacio con los dedos, rozándola tan solo. Mirándole a los ojos. La sujeto y dejo que se deslice entre los dedos y la palma empuñándola. Sabe que no podrá hacer nada más que gozar pacientemente de mis atenciones ciñéndose al ritmo que imponga mi capricho.
Me gusta. Es poder.
Acerco mis labios a ella mirándole a los ojos. Me retiro sin tocarla. Hace un aspaviento de sorpresa. Imploraría si no supiera que terminaré haciéndolo. Me acerco de nuevo y esta vez si: la siento entre los labios. Está dura, muy dura. Sobre la piel suave comienzan a dibujarse las venas. La humedezco; la recorro lentamente con mi lengua; la trago hasta que no puedo vencer la nausea y necesito retirarla; giro mi cabeza en torno a ella envolviendo el extremo con la lengua...
Le miro a los ojos. Respira agitadamente. Siento el deseo de sentarme encima, de clavármela, y me contengo. Quiero dominar la situación. En su lugar me acaricio, o busco donde sentarme, donde frotarme. Me da igual: un cojín, su tobillo; ni propia pierna arrodillada...
Está empapada. La recorro con la mano dejando que resbale suabemente, alternando la presión con la caricia apenas insinuada; vuelvo a veces a ponérmela en la boca, a metérmela en la boca mirándole a los ojos con mi mejor gesto de zorra ansiosa de su polla; o de muñeca inocente.
Está más dura cada vez. Las venas dibujan un relieve marmóreo. Siento su angustia cuando ralentizo el ritmo. La succiono. envuelvo la punta con mi lengua presionándola y la succiono. Las piernas le tiemblan. Gime. Su capullo crece en mis labios y puedo imaginarlo amoratado. Va a terminar. Lo noto. Mi sexo chapotea, me froto cómo poseida.
Y llega. Por fin llega. Es la constatación misma de su deseo, de mi poder.
A veces la trago. Dejo que lata en mi boca, que golpee mi garganta una vez tras otra, y la bebo regodeándome. En otras casiones la saco deprisa por verla golpear el aire sola, despidiendo sus chorros de esperma que me salpican en la cara, sobre los labios; que resbalan por las mejillas deslizándose hasta el pecho. Y me corro frotándo mi sexo con las manos tan fuerte cómo aguanto.
Es mi esperma, mi derecho, la constatación material de su deseo de mi, el símbolo de mi reinado.
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Publicado en General el 11 de Julio, 2005, 19:47
por Yo Soletina
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Claro, más pronto o más tarde había que presentarse, y hoy es un buen día para hacerlo: brilla el sol, hace un calor de todos los demonios, dispongo de un rato libre, y me apetece, que es el requisito esencial.
Soletina no soy yo; o al menos no soy exactamente yo, si no un alter ego, un personaje detrás de quién me escudo para entregarme a mis pequeñas maldades.
Comenzó siendo el psudónimo bajo el que publicaba mis cuentecillos en Todo Relatos, para ir poco a poco rellenándose, adquiriendo su propia personalidad, que supongo que estaba escondida en algún lugar de mi interior, y terminar adquiriendo una cierta autonomía, convirtiéndose en la perfecta responsable de mi irresponsabilidad, que me permite liberarme de las convenciones cotidianas y convertirme de cuando en cuando en la vampiresilla que no creo que me gustara ser, pero bajo cuya máscara me siento tan libre y tan a gusto algunas veces. Sobre eso se puede leer un cuentecillo que escribí y titulé "Soletina es una zorra".
Soletina escribe cuando quiere relatos porno. Hay a quién le gusta decir que lo que escribe es "literatura erótica", pero yo prefiero decir que es pornografía: abierta y formal pornografía; tan solo sexo por sexo sin más, levemente adornado con ciertas torpes pretensiones literarias, pero explícito y con frecuencia brutal.
Yo, la que soy cuando no soy Soletina, llevo una vida perfectamente ordenada y formal de mujer de mediana edad: paso menos tiempo con mi marido del que quisiera, tengo un buen trabajo, un cierto prestigio profesional, un nivel de renta razonable, y gozo de una tranquilidad que no cambiaría por nada. Soletina, sin embargo, colecciona dibus porno, chatea cómo una verdadera zorra, y gusta de ser tratada con cierta brutalidad sexual, y de que se la aborde sin remilgos ni zarandajas (ya os contaré una de estas tardes alguna ciberaventurilla).
Y entre ambas, componemos una única figura de bordes desdibujados en la que ambas parecemos sentirnos a gusto, al menos de momento.
Y, a partir de aquí, podríamos embarcarnos en alguna sesuda tesis acerca de las razones que nos impulsan a escribir, a hacer este diario, o a mantener esta dicotomía entre dos mundos paralelos (aunque en eso no creo ser muy distinta de cualquiera) pero estaríamos faltando a la realidad. No hay explicaciones misteriosas. Tan solo es que me excita, o nos excita. No hay más razones ocultas ni transfondos misteriosos. Me gusta excitarme, y me excita especialmente pensar que logro que los demás también se exciten. Me gusta sentirme un poco puta, o una verdadera zorra, cómo prefiráis, y prefiero hacerlo así, de manera virtual, sin correr el menor riesgo de que mi vida se descomponga, por que soy feliz en ella.
De manera que, al final, todo se resume en sexo, la única fuerza que parece capaz de hacer moverse al mundo y, desde luego, el único aspecto en el que todos, con nuestros matices, parecemos coincidir.
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Publicado en Fantasías el 10 de Julio, 2005, 21:05
por Yo Soletina
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Con frecuencia pienso en ello cuando decido "jugar sola". No es que realmente lo desee; más bien al contrario: me da pánico la idea, pero, sin embargo, y mientras se mantiene como una fantasía, resulta tremendamente excitante.
No se cómo hemos llegado hasta allí, pero el caso es que me encuentro en una sala enorme, equipada con oda clase de extraños artilugios: cadenas, mesas de diferentes alturas y tamaños, correajes que cuelgan del techo y las paredes, cojines, alfombras...
Son muchos, ignoro cuantos, pero muchos, más de veinte, todos ellos tremendamente fuertes, desnudos, lampiños, y dotados de sexos (mejor diremos pollas) extraordinarias.
Me rodean. Estoy asustada. Se acercan a mi y me desnudan de un modo brutal. Trato de resistirme, pero carezco de fuerzas, y me llevan en volandas cómo quieren, sin que pueda hacer nada por impedirlo. Siento cómo arrancan mi blusa a tirones; mi sujetador, mi falda, las bragas. Apenas conservo las medias medio enrolladas en las piernas, y algunos jirones de ropa, y sus manos comienzan a sobarme de una manera brutal. Pelean por tocarme y cientos de manos me acarician sin cuidado, haciéndome daño. Siento azotes, pellizcos. Tiran de mi para atraerme a ellos.
Pierdo casi la conciencia. Solo soy una muñeca traída y llevada. Me encuentro de repente arrodillada; alguien sujeta mi cabello para mantenerme herguida, y pelean por poner sus pollas en mis labios; tengo otras en las manos y cambian. Aquellos a quienes no alcanzo a atender se las menean a mi alrededor.
Los más impresionables terminan. Se corren sobre mi, y noto cómo su esperma me salpica. Algún afortunado consigue hacerlo mientras la tiene metida en mi boca, empujando mi cabeza hasta hacerla llegar al fondo, y resbala por mi garganta, rebosa saliéndome por entre los labios.
Me siento sucia. Increiblemente me excito mientras docenas de desconocidos me violan sin pausa, sin tregua. Los siento entre mis piernas, follándome con sus vergas terriblemente grandes. Nunca deja de haber una penetrando en mi boca salvajemente.
De pronto estoy atada a un potro. Mis tobillos separados sujetos con correas a las patas; las manos sujetas asímismo. Doblada hasta quedar entera a su disposición, y se forman dos filas frente y tras de mi.
Los hombres pelean por tomarme. Unos me follan sin cuidado, erosionando los labios de mi coño, ya dolorido; otros me sodomizan azotándome. Los que ocupan la posición contraria follan mi boca hasta desencajarme; hacen que me atragante, que babee sin parar, y pellizcan mis pezones hasta que se me saltan las lágrimas.
Y no puedo dejar de correrme. Me corro una y otra vez en medio del dolor, del cansancio inmenso que se apodera de mi. Suplico que terminen, que me dejen, pero es cómo si no dejaran de llegar hombres nuevos, nuevos desconocidos de pollas aún mayores y más duras, terribles, ansiosas por romperme.
Y no dejan de cambiarme de lugar. Cada uno que gana la pelea por tenerme decide donde y cómo quiere; y a veces estoy sobre una mesa, en el suelo, sentada a horcajadas sobre la polla inmensa de un negro inmenso y lampiño mientras otro destroza mi culo con la suya y me azota...
Y en el fondo de mi se que no deseo que terminen, que quiero seguir siendo follada así por los siglos de los siglos, sin cesar, rezumando esperma templada por todos los huecos de mi cuerpo, cubierta de esperma templada, tragando a chorros esperma templada, sintiendo que el esperma me salpica y resbala sobre mi cuerpo hasta el suelo.
Y terminan. Veo cómo se marchan caída en el suelo, en un charco de esperma, sin fuerzas para incorporarme, suplicando con un hilo de voz imperceptible que se queden, que no me dejen sola:
- No, por favor, no me dejéis. Por favor. Folladme. Por favor... Folladame...
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Publicado en General el 9 de Julio, 2005, 20:21
por Yo Soletina
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Pues por eso, por que me gusta, o más bien por que me pone, contarle mis cosas a cualquier desconocido, y se me ocurre que es una buena idea escribir un cuadernillo y contar mis fantasías, mis experiencias, o ir colgando poco a poco mi colección de dibus porno.
¿Qué para qué? Pues para nada, o para poder pensar que le enseñé poco a poco mi colección de dibus porno a gente a quién nunca había visto, y excitarme pensando que se excitaron viéndolas, o leyendo las cosas que escribía.
No, para quienes ya me conocéis aclararos que no pienso colgar aquí relatos, que para eso está "Todo Relatos" y allí cuelgo mis cuentecillos muy a gusto. Más bien se trata de fantasear, de contar una escena que se me ocurrió mientras estaba en la oficina, o tumbada en mi cama ya sabes haciendo qué; así, sin más.
Bueno, ya iremos viendo lo que se nos ocurre. de momento vamos a ir haciendo la forma de este invento.
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