Soletina

Publicado en General el 11 de Julio, 2005, 19:47 por Yo Soletina

Claro, más pronto o más tarde había que presentarse, y hoy es un buen día para hacerlo: brilla el sol, hace un calor de todos los demonios, dispongo de un rato libre, y me apetece, que es el requisito esencial.

Soletina no soy yo; o al menos no soy exactamente yo, si no un alter ego, un personaje detrás de quién me escudo para entregarme a mis pequeñas maldades.

Comenzó siendo el psudónimo bajo el que publicaba mis cuentecillos en Todo Relatos, para ir poco a poco rellenándose, adquiriendo su propia personalidad, que supongo que estaba escondida en algún lugar de mi interior, y terminar adquiriendo una cierta autonomía, convirtiéndose en la perfecta responsable de mi irresponsabilidad, que me permite liberarme de las convenciones cotidianas y convertirme de cuando en cuando en la vampiresilla que no creo que me gustara ser, pero bajo cuya máscara me siento tan libre y tan a gusto algunas veces. Sobre eso se puede leer un cuentecillo que escribí y titulé "Soletina es una zorra".

Soletina escribe cuando quiere relatos porno. Hay a quién le gusta decir que lo que escribe es "literatura erótica", pero yo prefiero decir que es pornografía: abierta y formal pornografía; tan solo sexo por sexo sin más, levemente adornado con ciertas torpes pretensiones literarias, pero explícito y con frecuencia brutal.

Yo, la que soy cuando no soy Soletina, llevo una vida perfectamente ordenada y formal de mujer de mediana edad: paso menos tiempo con mi marido del que quisiera, tengo un buen trabajo, un cierto prestigio profesional, un nivel de renta razonable, y gozo de una tranquilidad que no cambiaría por nada. Soletina, sin embargo, colecciona dibus porno, chatea cómo una verdadera zorra, y gusta de ser tratada con cierta brutalidad sexual, y de que se la aborde sin remilgos ni zarandajas (ya os contaré una de estas tardes alguna ciberaventurilla).

Y entre ambas, componemos una única figura de bordes desdibujados en la que ambas parecemos sentirnos a gusto, al menos de momento.

Y, a partir de aquí, podríamos embarcarnos en alguna sesuda tesis acerca de las razones que nos impulsan a escribir, a hacer este diario, o a mantener esta dicotomía entre dos mundos paralelos (aunque en eso no creo ser muy distinta de cualquiera) pero estaríamos faltando a la realidad. No hay explicaciones misteriosas. Tan solo es que me excita, o nos excita. No hay más razones ocultas ni transfondos misteriosos. Me gusta excitarme, y me excita especialmente pensar que logro que los demás también se exciten. Me gusta sentirme un poco puta, o una verdadera zorra, cómo prefiráis, y prefiero hacerlo así, de manera virtual, sin correr el menor riesgo de que mi vida se descomponga, por que soy feliz en ella.

De manera que, al final, todo se resume en sexo, la única fuerza que parece capaz de hacer moverse al mundo y, desde luego, el único aspecto en el que todos, con nuestros matices, parecemos coincidir.