Lesbiana Light

Publicado en Fantasías el 17 de Julio, 2005, 1:51 por Yo Soletina

Supongo que es consecuencia de esa condición de adoradora fálica que me achaco en el artículo anterior, no lo se, pero el hecho es que son los términos en que con frecuencia planteo en mis fantasías una experiencia lésbica.

La historia suele ser sencilla, similar, aunque menos elaborada, a la que cuento en "Jazmines en el pelo": de alguna manera me encuentro en un bar con una mujer que despierta mi deseo. Nunca tuve una experiencia lésbica, de hecho ni siquiera me plantee seriamente la posibilidad de tenerla, pero el caso es que ella me excita, quiero que me tome.

Es dulce, muy dulce y femenina. Tiene el cabello negro, largo y brillante, y sus labios carnales invitan a morderla. De algún modo parece ejercer una poderosa influencia sobre mi, y soy incapaz de negarme cuando me propone acompañarla a su casa.

Resulta divertida, ingeniosa. Hago cuanto me indica respondiendo tan solo a su extraño poder de convicción, al tono dulce en que me sugiere cualquier cosa, que hace parecer que la única reacción lógica a sus palabras es obedecerla.

Nos sentamos en un sofá azul aterciopelado y cómodo, las copas aparecen en la mesa baja en el centro de la alfombra sin que nadie tenga que tomarse la molestia de servirlas. Siento vergüenza, pudor quizás, pero dejo que sus labios jugueteen con los míos y sus manos se deslicen bajo mi blusa buscando. Mis pezones duros parecen estar llamándola, suplican que los pellizque, y mis propias manos se enredan en sus senos amorosos y suaves.

Estoy desnuda frente a ella que permanece vestida sonriendo. Mi coño empapado se abre, los labios se separan anhelándola. Se despoja lentamente de su ropa sin dejar de mirarme ni un momento con ese brillo acogedor en los ojos de color de miel oscura.

La deseo. Deseo sus pezones oscuros, su piel dorada que dibuja las siluetas de los senos tan blancos realzándolos; deseo morderlos. Pero carezco de voluntad para levantarme. Solo puedo permanecer allí, extendida en el asiento mullido esperando.

De repente aparece su sexo frente a mi. Su polla enorme desafiándome, y en su mirada un destello de reto orgulloso. Gimo al verla. Suplico.

- Fóllame, por favor, fóllame.

Solo pienso en tenerla. Cuando la acerca a mis labios la engullo con un ansia enloquecida y febril. La devoro ansiosamente. Siento una urgencia extrema por sentirla reventando en mi garganta y la succiono con prisa. Mi coño se derrite, tengo un escalofrío permanente recorriéndome la espalda. La quiero, quiero tenerla de todas las maneras.

Y lo hace. Parece adivinarme y se deja venir. Late en el fondo de mi boca manándose a chorros, derramándose golpe a golpe. Bebo su esperma con ansia, me corro sin tocarme, tan solo sintiendo el estallido sincopado en la garganta y escuchando el ronquido amoroso, el gemido tan dulce que se escapa entre sus labios.

No se detiene, no se ablanda, no se para. Ni siquiera se cómo se introduce entre mis piernas. Solo se que está ahí, y que muevo las caderas buscando más contacto con esa polla mágica, que mis manos se aferran a sus senos, que son suaves, y que muerdo sus labios cómo si quisiera devorarla.

Y ya no puedo dejar de correrme ni un instante. Me derrito con mi amante entre las piernas sin sentirme extraña ni siquiera un instante.

Me toma sin parar. Chillo cuando siento que la clava entre msi nalgas mientras sus dedos juguetean en mi sexo arrancándome un sinfín de gemidos. Casi lloro. Nos corremos sin parar. En mi cerebro hay un solo orgasmo permanente y su polla estalla cada poco salpicándome, llenándome de semen cálido e insípido, de semen viscoso que me cubre y fluye de mi por doquier....

Administro el ritmo de mi suño en duermevela hasta que estallo gimoteando sola en mi cama casi sintiendo la presencia imaginaria de mi amante tan dulce y tan...

Otras veces soy yo quién tiene un falo, pero eso... eso será en otra fantasía.