Mayo del 2006
Publicado en Solo Imágenes el 29 de Mayo, 2006, 17:08
por Yo Soletina
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Siempre me han gustado estas pequeñas muñequitas japonesas. Solo hay dos problemas con ellas:
- 1.- La dichosa manía de los japoneses de censurar las imágenes, que choca con la mía de no poner imágenes censuradas, lo que me impide colgar algunas asombrosamente buenas hasta que no disponga de tiempo para "descensurarlas", que es un trabajo tedioso.
- 2.- La tendencia que tienen los mismos japoneses a crear personajes que podríamos llamar "hermafroditas", donde se distinge perfectamente un pene y una vagina inmediatamente debajo, y que a mi no me resulta tan atractivo como cuando solo tienen el primero de los atributos.
De todos modos, hace unos días, navegando por ahí, encontré una colección muy notable, y voy a compartir con vosotr@s algunos de ellos.
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Publicado en Cuentecillos el 29 de Mayo, 2006, 16:52
por Yo Soletina
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Hace tiempo que tenía ganas de colgar este cuentecillo, y estaba demorándolo por que no encontraba una imagen que me pareciera adecuada (es curioso, pero no abundan los dibus porno con mujeres negras). El caso es que, por fin, me he decidido, aunque el dubu (que es muy bueno) no me parezca el más adecuado para la historia. Si encontrara otro ya lo sustituiré.
- ¡Joder, Carlos! ¡A ver ahora qué hacemos!
- Pues no se, mujer… Pero no iba a dejarla allí…
Como siempre, el buen samaritano, que no puede evitar ofrecer su ayuda desinteresada a todos los desheredados de la Tierra, había vuelto a meterse en un lío con esa dichosa manía de ir sembrando el bien por donde pasa.
- Esta vez te has pasado.
- Pero ¿no ves qué cara de miedo tiene? Esta pobre, si la dejo en la playa con los guardias, se les muere allí mismo.
- ¡Es que te meten en la cárcel por esto, tío!
Carlos, que es un ángel, carece por completo de sentido de la realidad, y goza de una excepcional limitación que le impide plantearse las consecuencias de sus actos. En su mundo de belleza, bondad y desprendimiento, la fortuna recompensa a quién lo merece, de modo que, según sus principios, nadie puede verse perjudicado si hace lo que considera bueno.
- Mira, no me calientes más la cabeza, que bastante me has liado ya. Me voy al estudio a ver qué se me ocurre, y cuando salga más te vale que la hayas despiojado y te las hayas apañado para que por lo menos no huela de esta manera.
- A saber lo que habrá pasado esta criatura.
El día que compramos la casa de Tarifa, algo me dijo que, con esa predisposición al Bien (así, con mayúsculas) y en un lugar tan conflictivo, algo cómo esto terminaría pasando. Y ahí estaba: una muchacha de vete a saber donde, inmigrante ilegal, que no hablaba ni una palabra de ningún idioma que me resultara ni siquiera familiar, se había hecho un ovillo en la esquina entre los dos sofás del salón, y nos miraba con esos ojos cómo lunas llenas y cara de dudar si nos la comeríamos o solamente íbamos a sacrificarla a nuestro dios.
Carlos me miraba con su mejor expresión desconcertada, la de cuando espera que tome la iniciativa para solucionar alguno de sus líos, y yo, cómo siempre, me quedé desarmada frente al mohín entre mimoso e indefenso. Sigue leyendo
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Publicado en General el 29 de Mayo, 2006, 1:22
por Yo Soletina
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Con la frente marchita...
Ya ni siquiera soy capaz de cumplir mis promesas ni al día siguiente. Me propuse volver a colgar mis cuentecillos (aún me quedan varios) y tardo ni se cuanto en ponerme.
Pero bueno; más vale tarde que nunca, de modo que me doy una vuelta y pongo uno de los que me gustan más. Es tierno, dulce, y contenidamente sensual. Un cuentecillo que, debo admitirlo, me causa cierta inquietud, cómo un estremecimiento prometedor. Ya sucedió al escribirlo que, cómo otras veces, me sorprendí excitándome con una historia que probablemente ni siquiera deseo que suceda, pero me gusta imaginar.
Y, ya que estábamos, me di cuenta de que los dibus de algunas otras fantasías y pensamientos de estos míos, se habían perdido. Tengo un lio de cuentas en Imageshack, y me temo que una de ellas se ha extingido. De modo que me puse y subí de nuevo a la nueva cuenta las imágenes que corresponden y dediqué un ratito a arreglarlos. Por lo menos quiero que los artículos de la portada queden bonitos.
También descubrí una invento estupendo: se trata de una manera de compartir enlaces favoritos, de modo que puedes ver los que tiene otra persona para compartir, y navegar por entre ellos. Creo que es un invento útil, que debe permitir, cuando se vaya extendiendo, que creo que se extenderá, poder hacer búsquedas por temas conociendo a personas interesadas en ellos, en lugar de utilizar siempre los buscadores, con lo que quizás podamos ahorrarnos todas esas páginas inútiles y rebuscar por donde alguién ya ha filtrado las páginas falsas, la publicidad innecesaria, y todas esas cosas. Se puede ver en http://del.icio.us
Estuve jugando un rato y puse algunos de los míos, así que ya se pueden ver en http://del.icio.us/Soletina . Os recomiendo el invento. Ya me contaréis.
En fin, que me puse un ratito para entreteneros, y agradeceros que sigáis viniendo. Tengo intención de continuar poniendo cosas, pero ya no me voy a prometer nada: cuando sea sonará.
Os dejo otro dibu precioso que encontré hace poquito. Una de esas muñequitas trans que tanto me gustan. esta es estupenda, con una mirada picarona deliciosa.
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Publicado en Cuentecillos el 29 de Mayo, 2006, 0:45
por Yo Soletina
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ADVERTENCIA: La imagen que ilustra este cuentecillo, ha sido tomada de la excepcional colección de fotografías retro eróticas de Paragon Past Paraphernalia , cuya visita recomiendo muy encarecidamente, y pertenece a unas damas a quienes no conozco, y que en absoluto pueden ser relacionadas con el motivo de la historia.
En respuesta a tu carta, querida amiga, debo decirte que no me has ofendido. Al contrario: más bien me halaga tu propuesta. Incluso la forma de plantearla, por carta enviada en el correo, me parece la más adecuada.
Quizás, de habérmelo dicho de palabra, sin tiempo de reaccionar y frente a frente, me hubiera sentido azarada, confusa y avergonzada, y probablemente por ello hubiera rechazado tu oferta, y quién sabe si después hubiéramos sido incapaces de volver a mirarnos a la cara, yo temiendo haberte defraudado y tu pensando que me habías ofendido, y hubiéramos perdido la dulce amistad que nos une.
Una carta, sin embargo, me ha permitido sopesar el asunto, calibrarlo, darle vueltas en la cabeza fantaseando sobre ello, y constatar, querida Beba, el deseo que crecía imaginándolo, que ya no me permitiría quitarme la idea de en medio si a vuelta de correo me respondieras que has reflexionado y ya no quieres que suceda.
Por eso sin embargo, querida, he decidido escribirte yo misma mi respuesta, para que puedas pensarlo, aunque me consta por tus palabras que ya lo habías hecho antes, y decirte que si, que yo también quisiera compartirte con Alberto; que me cuesta, ahora que te escribo, terminar cada párrafo sin detenerme a acariciarme imaginando el día (o mejor la noche si no tienes preferencias del momento) en que vamos a encontrarnos cara a cara mirándonos cómo no habíamos hecho antes.
¿Sabes, Beba? Te conozco desde niñas, nos conocemos. Hemos vivido juntas casi treinta años (a mi no puedes engañarme sobre eso, pero te juro silencio eterno) y hemos compartido casi todo: las clases de danza, las de religión, los novios que nos pasábamos de crías, la pena cuando se murió mi padre; incluso nos escapamos juntas de casa ¡Qué locas! Y nunca he pensado en ti hasta leer tu carta cómo si tuvieras cuerpo.
Ahora, después de tantos años, me paro a rebuscar en mis recuerdos y comprendo que no había reparado en ti las tantas veces en que estuvimos juntas, desnudas en los vestuarios, o probándonos ropa en "El Corte Inglés", y pese a todo, conservo en mi memoria una imagen absolutamente nítida de tu cuerpo, y llevo desde anoche sin poder desprenderme del deseo de tomarlo.Sigue leyendo
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