Fantasía China (Kitarosem)

Publicado en Fantasías el 9 de Julio, 2006, 0:01 por Yo Soletina

Me ofrece Kitarosem observar una foto, y la miro. Es esta.

¿Así quieres verme, Cielo? Pienso en que la viste, en que leíste algo mío y la asociaste a esta imagen tremenda. La asociaste a mi.

Y me pregunto cual podría ser el resto de la historia. Trato de imaginarme en tu fantasía, de concebir cómo he llegado a encontrarme caída en el suelo, rendida, cubierta de esperma, chapoteando en un charco de esperma brutal, resbalando en esperma sin poder levantarme, rebosando esperma, sintiéndolo fluir desde mi sexo, manar de entre mis nalgas, con sabor a esperma en los labios y la sensación viscosa que me envuelve, ahíta de esperma.

¿Cómo ha sido, Kítaro? Lo quiero sin preámbulos, sin galanteos absurdos. Solo sexo brutal. Me veo rodeada de hombres, de muñecas transexuales cómo las que suelo colgar en mi SexLog. Rodeada de hombres que me arrancan a jirones la ropa sin mediar palabra, o quizás insultándome, amenazándome:

- Ahora vas a aprender, puta.

-Vamos a follarte hasta que supliques que paremos.

-Y después de que supliques.

-Y cuando te resistas.

-Y después de que ya no puedas resistirte.

-Vamos a follarte hasta que estalles, zorra...

Me veo rodeada de manos que me estrujan, que me aprietan. De manos que pelean por clavar los dedos en mi coño empapado haciéndome daño; de manos sin rostro que me arrancan las braguitas livianas de viscosa cómo piel de ángel. De manos que pellizcan mis nalgas hasta hacerme saltar las lágrimas de dolor y de deseo. De manos que me empujan hasta el suelo sumergiéndome en un mar de pollas de todos los tamaños, de todos los colores; de pollas negras, enormes, que me desencajan las quijadas, que me ahogan hasta la lágrima, hasta la arcada; de pollas que se corren sobre mi, entre mis labios, sin preámbulos: solo una polla que llega, se aloja entre mis mandíbulas, empuja hasta el fondo de la garganta, y explota a borbotones. Bebo esperma. Trago esperma hasta la saciedad. El esperma me rebosa entre los labios, resbala sobre mis senos de pezones erizados que resbalan empapados de esperma entre los dedos de quienes todavía tratan de pellizcarlos. Me veo transportada, recibiendo pollas que me desgarran en posturas que ni siquiera acierto a concebir. Una, dos pollas en mi coño ardiendo; una polla más desgarrandome el culo ardiendo. Trato de gritar, pero tengo la boca llena de pollas, las manos llenas de pollas que estallan en el mismo momento en que las sujeto y puedo sentir apenas su dureza petrea, el relieve brutal de las venas que resbalan bajo la piel que se desliza a duras penas de tan tensas.

¿Así te gusta, Kitarosem? ¿Quieres imaginarme así?

Las pollas se frotan contra mi piel, contra cualquier parte de mi piel que queda libre. Siento pollas restregándoseme en las nalgas, corriéndoseme encima mientras otras arrojan sus lefarrones calientes y viscosos en el interior de mi vagina. Siento pollas en mis senos; pollas que resbalan sobre el esperma de otras pollas que ya descargaron sobre mi y se corren a su vez. Nado en esperma.

Me duele. Me duele y trato sin poder de resistirme. Nada sirve. Trato de zafarme y al resbalar en esperma caigo, y una polla más se introduce en mi coño abierto y rebosante mientras otras, cientos de otras, pelean por lograr que me las trague. Cientos de manos me recorren resbalando, sin poderme sujetar. Mi culo parece ir a romperse con esta última inmensa que me desgarra, con la otra que pelea por dilatarlo más, por alojarse dentro junto a aquella, y todas manan sin parar litros de esperma, toneladas de esperma que me supera, galones de esperma en los que nado casi temiendo ahogarme, expulsando a borbotones esperma por la boca; sintiéndolo manar a chorros de mi coño ardiendo.

Y termina. Y me quedo quieta en el suelo mientras todos se elejan, chapoteando en esperma, rendida, temblando, rezumando esperma.

¿Así, Kitarosem?