Hentai I
Publicado en Cuentecillos el 24 de Diciembre, 2006, 1:52 por Yo Soletina|
Caminó sin conciencia de la agitación que le rodeaba, sintiendo pasar al resto de la gente a su alrededor sin percibirla, dejándose envolver por las luces, por los sonidos de la ciudad, que llegaban hasta ella formando un todo gelatinoso y templado.
Cuando, sin saber cómo, se encontró en casa, se dirigió al baño sin pensar. Las ideas se arremolinaban en su cerebro sin orden ni concierto, poco más allá del pensamiento básico, del pensamiento infinitivo y primario, cómo si fuera incapaz de organizar nada más complejo que la simple sucesión de ideas elementales y contradictorias que se alternaban en su imaginación como una batería de escenas inconexas que de algún modo significaban ideas que se sentía impotente para articular.
Algo en su interior le instaba a centrarse, a meditar. Percibía con toda nitidez la necesidad imperiosa de procesar lo sucedido, de organizar la defensa. En su fuero interno, por debajo de la extraña sensación de impotencia elemental, latía una señal de alarma, una alerta que se repetía una vez tras otra de manera imperativa urgiéndola a reestructurar sus ideas, a construir nuevos esquemas donde encajar los acontecimientos de la tarde y tratar de hacerse dueña de la situación.
Llenó la bañera de agua caliente y sales frutales, delicadas y sutilmente picantes. Conectó los chorros de burbujas y se introdujo despacio, tomándose tiempo para acostumbrarse a la quemazón, observando embobada cómo la piel enrojecía a medida que se insensibilizaba.
Se abandonó a la caricia del agua cómo si durmiera, con los ojos cerrados y negándose a permitir que en su interior sonara más que el burbujeo, el perfume de las sales, la caricia cálida del agua. Se sumió en una suerte de trance sensorial vaciándose de todo, haciéndose solo sentidos y sintiendo solo los componentes de aquel escenario artificial que había fabricado a su alrededor. |
Por primera vez en su carrera, Doña Carmen abandonó su tutoría casi media hora antes de tiempo. De alguna manera la tarde parecía hacer terminado. Se sentía desconcertada, confusa, presa de una ansiedad y un miedo que la superaba.
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