Diciembre del 2007


Una maldad

Publicado en Cuentecillos el 14 de Diciembre, 2007, 23:39 por Yo Soletina


Te voy a contar una maldad, zorrita:

Ayer estuve en el gimnasio. Últimamente voy mucho.

El caso es que estaba trabajando en una máquina que supongo que has visto, para fortalecer los muslos, donde te sientas, abres las piernas, y las cierras presionando sobre unas almohadillas. De repente me fijé en que enfrente de mi había un chaval de quince o dieciséis años caminando en una cinta, y me dí cuenta de que me miraba con mucha fijeza.  Suelo llevar unos culottes de licra azules brillantes y una malla de esas con forma de bañador de color rosa, de manera que se me dibujan con total claridad las formas.

Me pareció muy excitante que estuviera mirándome así, de manera que empecé a trabajar muy despacio, dejando que viera cómo abría las piernas delante de él y, como quién no quiere la cosa, apoyé mis manos en los muslos muy cerca del coñito, en el pubis, como si palpara la tensión del musculo. Le miré fijamente a los ojos mientras lo hacía, me paseé la lengua por los labios, entorné los ojos... Le puse caliente, muy caliente. El muy cochinito era un descarado, y me miraba sin cortarse. Vi que se le puso la polla como una piedra. Yo estaba mojándome ni te imaginas cuanto. Llegué a temer que se me notara.

El caso es que cuando ya no pude más, me acerqué a la máquina de al lado, que es esa en a que estás de pie y levantas un rodillo con el muslo, y empecé a trabajar también en ella sin dejar de mirarle. El cabroncito seguía mirándome el coño sin vergüenza.
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