Marzo del 2008


Una prueba

Publicado en Solo Imágenes el 23 de Marzo, 2008, 8:33 por Yo Soletina
Ultimamente he estado enredando por esas páginas de videos cortos (y no tan cortos) y he visto que se pueden incluir en una página web, de manera ques e me ha ocurrido probar.
A ver si consigo que se vea este que, por cierto, es una preciosidad. Solo hay que pinchar en la pantallita para que se ponga en marcha (y tener un ancho de banda razonable, claro).




Tía Marta

Publicado en Cuentecillos el 7 de Marzo, 2008, 14:11 por Yo Soletina

He dejado la ventana abierta, la persiana casi bajada, apenas una mínima ranura por debajo para que corra el aire. Hace calor. Desde la cama percibo nítidamente los perfumes del jardín: el aroma a heno del césped regado, el dulzón casi empalagoso de las madreselvas...

Pedro, mi marido, sentado en la cama, junto a mi, desliza sus dedos sobre mi piel causándome un estremecimiento. Doblo las rodillas, separo las piernas. Siento despegarse los labios de mi sexo a medida que se humedecen. Me enerva la caricia lenta y prolongada que parece recorrerme con una parsimonia descuidada, sin entretenerse en ninguna parte demasiado.

-¡Vamos, cerdito, fóllame!

-Tranquila, putita, no tengas prisa.

-Dámela, cerdito. Quiero tu polla.

Mi mano la busca entre sus piernas. Está dura. Comienzo a acariciarla mientras sus dedos continuan explorándome sin detenerse ni un instante. Ardo. Miro hacia la ventana furtivamente, disimulando. Me escucho gemir ahogadamente, cómo si se me escapara el aire sin querer. Lo veo. Quizás, mejor, lo intuyo, o lo adivino: un movimiento apenas en la rendija que deja libre la persiana. Susurro.

-¡Está ahí!

-¿Seguro?

-Siiiii...

Imagino a Dani, mi sobrino, agazapado en el jardín, acechándonos, con el corazón latiendo acelerado y la polla dura, a punto de estallar en su mano mientras nos mira, y desfallezco. Gimo para que me escuche. Más alto, mientras pienso que me mira, que solo tiene ojos para mis tetas temblorosas, para mi coño, que se entreabre excitado.

-¡Está ahí! Estoy segura.

-Espérame aquí, putita, y no te enfríes, que voy a buscar una cosa.

Ha hablado en voz alta, lo suficiente para que le escuche con claridad, y se levanta alejándose de la cama, cómo si se encaminara al cuarto de baño de nuestra habitación. Yo permanezco en la cama, con las piernas muy abiertas, deslizando mis dedos alrededor, gimoteando, y respondo con la voz entrecortada y tono de niña mimosa.

-No tardes, por favor...

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